<

         
F.J.Rubio
Tu sonrisa sí que era eterna (agosto 2007, tras la huida)

"Una vez mas tu sonrisa eterna, tu sonrisa sí que era eterna. "

 

Para contactar con el autor pulse el sobre

 

 

Martes 14 /08/2007

" Tu sonrisa sí que era eterna

Me dolía quererte.

Te aseguré que debía olvidarte.

Pero tu sonrisa tenía forma de deseo.

Como tu mirada, como tú.

Como la noche cuando llegabas, y tu sonrisa con ella.

Venías desde aquel lugar que era la nada.

Pisabas las huellas de mi camino y ya estabas enfrente.

Y yo frente al apetito y la esperanza, y la compañía, entre tanta soledad.

Lucía entonces la noche y nosotros con ella.

“Si no hay días no hay noches” dijiste.

Y hubo días y días y más días, entre mis paseos a tu corazón.

A ti trataba de volver cada día, y cada noche, esperando ser más.

Agradecía cómo escuchabas con la mirada perdida mis antiguas batallas.

Agradecía que supieras querer en silencio como saben querer los que quieren de verdad.

Reímos aquél día en el que éramos tan jóvenes como nunca.

Y tu sonrisa sí que era eterna. Como tú serás siempre, eterna.

Descubrí un corazón, y su compañía y me acostumbré.

Entonces los abrazos eran contratos de amor infinito.

Las manos eran ninfas de belleza absoluta entrelazándose.

Entonces los cuerpos sudaban placer y olían a adolescencia.

La piel rozaba lo más profundo del alma y el sabor de los besos duraba semanas.

La memoria recordaba fechas y caricias y no sabía de sufrimiento.

Yo entendía la poesía que escribían nuestros días y la caligrafiaba sobre el blanco papel.

Leía la inspiración que me regalabas en cada mirada y la colocaba sobre el papel de fumar.

Creí que por nuestras venas no corría sangre sino el afecto que antes nunca había conocido.

No lloramos separados porque nunca nos separamos.

Te vi maquillarte de hermosura y me viste mirarte inmortal.

Una vez mas tu sonrisa eterna, tu sonrisa sí que era eterna.

Otra vez mas tu mirada regalándome tu belleza bajo un cielo de azúcar tan dulce.

Y yo deseando de correr para llegar a abrazarte muy rápido.

Observé cómo te peinabas, era la primera vez, como el primer beso, como el primer olvido.

Conocí tu abrazo y el calor de tu compañía, conocí tu dolor y eso sí que dolía.

Soñé con acompañarte el resto de nuestra juventud, con regalarte mis días.

Deseé acompañarte mientras te veía crecer, y conseguí acompañarte sin verte crecer.

Anhelaba escuchar mi nombre pronunciado como sólo tú has sabido pronunciar.

Y descubrí que escribirte era tan fácil como respirar y parpadear tras verte.

Lucí la mejor de mis sonrisas sabiendo que sería imposible sonreír como tú.

Ahora rezo para evitar que la memoria me robe lo único que me queda de ti, el recuerdo.

Ahora despierto sobresaltado tratando de recordar si algo de ti se ha ido con el olvido.

Hoy releo las prosas que me dan forma, donde tú eres la coma y la palabra, y la oscuridad, y la luz y el pasado y el deseo y la canción y la estación pasada y el verano por venir y la compañía y la lección y la sombra y la ruina y la caricia y la opresión y las letras del todo.

Hoy me releo, y los días pasan, y tú te has quedado en mí, eterna.




J.Rubio

"

 


VER + FIRMAS

 


OPINION DE LOS LECTORES

Miércoles, 15 de agosto de 2007 00:59

Nombre: Jaime
Opinión: Increible.


 

Si desea opinar sobre este trabajo puede hacerlo.

nombre

correo electrónico

título de este articulo

Sus comentarios

Gracias por su colaboración.