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Ahora que viaja hacia el norte los sueños de la noche....

 

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domingo 18 /11 /2007

 

 

Se nos murió el verano. Lo recuerdan las alfombras de hojas secas que cubren las ciudades castellanas, y el frío que corta la cara y que llega hasta los pirineos. Los viajeros no tienen billete de vuelta, yo tampoco, pero a veces la vida te obliga a regresar, a volver.

Siempre hay un viaje con retorno, empeñarse en lo contrario es inútil. El corazón es el mejor contrato que conozco. Así que nunca cierro las persianas de las casas que habito, por si acaso mañana vuelvo, para que la luz no deje de entrar.

Por su ventana entraba el sol. Por su boca salían los besos más afables que acierto a recordar. Por su cuerpo recorría un estilo natural, de esos que ni se compra ni se vende y que tarda mucho en olvidarse. Ella tenía una forma especial de hacerme reír, por eso reservé para ella un guiño especial.

Ahora que huía, ahora que estaba subido en un tranvía hacia el norte, su voz me llama desde el sur. ¿A dónde vamos?

Me mojé los labios con un cóctel originario de Cuba mientras escuchaba cómo se explica un corazón que sabe buscar. Hace un rato sentí de nuevo sus labios mojados y su ausencia en el corazón.

Descubrí su voz como se descubren los grandes paisajes, sin prisa. A los mejores escenarios se vuelve, como mañana puede que vuelva a ella.

En su cara vi una orquídea blanca, un amanecer de paisajes brillantes, en su voz escuché una invitación al retorno a aquellos viajes que nos hacían sonreír cuando el mañana era un trajín diario. En los sueños disfruté de los interminables días de albornoz dorado que saben a poco y son mucho. En sus ojos leí un deseo que quiero, en sus manos sentí un abrazo que quiero, en su boca sentí un beso que quiero.

Viajo en el tranvía, de noche, con poca luz, lo que no impide echar una mirada al pasado. Ahora que viajaba hacia el norte los sueños de la noche me traen los interminables días de albornoz dorado que saben a poco y son tanto. Ahora que el olvido era mi forma de vida, ahora, recuerdo de nuevo el sabor de un beso, y el sonido de una sonrisa de despedida.

 

 

En estos días en los que leerte es otra forma de ilusión.

Javier Rubio 18 11 2007

 

 

 


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