| INFORME DE COAG | |
|
El informe elaborado por el Departamento de Economía Agraria de COAG, pone de manifiesto: el abuso de poder de la gran distribución. Solo tres cadenas de distribución alimentaria deciden sobre la mitad de lo que comemos y el precio que pagamos por los alimentos Representantes de COAG participaran mañana en los actos de denuncia que esta organización realizará mañana en Madrid. |
|
16 de abril de 2007. - Soria - Representantes de COAG participaran mañana en los actos que se realizaran en Madrid como denuncia de la situación de oligopolio de la gran distribución de alimentos, una situación de concentración que afecta gravemente a los precios que percibe el productor y al precio final del consumidor. Con este motivo, mañana se realizaran varios actos ante dos grandes superficies de la distribución de alimentos bajo el lema “No te comas el Mundo”. Estos actos están realizados por COAG, la Plataforma Rural y colectivos sociales. El informe elaborado por el Departamento de Economía Agraria de COAG, pone de manifiesto: el abuso de poder de la gran distribución, el proceso de concentración de las grandes superficies, el escenario de oligopolio y la nula capacidad de negociación del sector productor, y la determinación al consumidor sobre que comer, la procedencia, y a que precio. Según este informe solo tres cadenas de la gran distribución alimentaria, Carrefur, Mercadona y Eroski, deciden en nuestro país sobre la mitad de lo que comemos y los precios que pagamos por los alimentos. Este es una de los datos más relevantes que arroja el informe de COAG sobre “El poder de la gran distribución de la cadena alimentaria”. En lo que a Europa se refiere, el sector distribuidor está en continuo cambio. Este proceso se inició en los años setenta y se ha acelerado con el desembarco del gigante americano Wal-Mart en 1998. Esta situación provocó una reacción entre las cadenas europeas existentes para llegar a procesos de fusión y alcanzar a contrarrestar el poder de la empresa americana. Todo este proceso ha llevado a que en 2004, diez cadenas controlen el 36,8 %del mercado de frutas y hortalizas y que prevean alcanzar el 37,9% en 2008. LA inmensa mayoría de consumidores compran sus alimentos en una extensa red de puntos de venta que pertenecen a unas pocas empresas transnacionales, en consecuencia, existen pocas posibilidades para que el productor pueda acceder al consumidor final. El poder de concentración de la gran distribución y de sus centrales de compra imponen precios a la baja, condiciones de producción y elaboración, condiciones de pago, y son estos quienes a su costa realizan las ofertas sin coste para la gran distribución. Esta situación no solo afecta a agricultores y ganaderos, pequeñas empresas de elaboración agroalimentaria sufren las mismas consecuencias . En el otro extremo de la cadena, el consumidor, se ve afectado por el precio que paga por el producto, que en ocasiones llega a multiplicarse por 11, con incrementos de más del 350%, alcanzando en algunos productos más del 1000% de incremento. LA gran distribución, unas pocas empresas, deciden lo que comemos, su procedencia, los modelos de producción, determinan sobre el precio que paga el consumidor y el bajo precio en origen. Su actividad global tiene un grave impacto en el ámbito local a todos los efectos como el transporte de mercancías de largo recorrido o la deslocalización de producciones.
|
|
Diseño y creación 2006 a - bitual Comunicación © |